Vida Saludable
Empezar el cambio en la alimentación
Natalie Ríos
Nutricionista
En los meses que van de diciembre a abril, es muy común hacer un recorrido culinario muy surtido, calórico e ilimitado, propio de los festejos que nos traen estos meses del año. Sin embargo, luego de estas fechas es importante volver a tener una buena alimentación, sin excesos, pero sin privarse de ningún grupo de alimentos.
Todo empieza en diciembre con el infaltable pan dulce y la deliciosa sidra, cuando todos los días son propicios para “comer” y ni qué decir la última semana del año, donde los supermercados se llenan de nuevos alimentos, todos ellos con un packaging especialmente diseñado con colores brillosos y estratégicamente ubicados para estimular nuestras papilas gustativas y ser comprados.
A pesar de los 40 grados de calor que vivimos normalmente en estos meses, los turrones, garrapiñadas, almendras, nueces, maní con chocolate, budín inglés y todos los postres como el pave y la torta de chocolate son apropiados para el festejo. Una vez recibido al año nuevo y convencidos de que tenemos que empezar la “Dieta desintoxicante” junto con la actividad física que tanto se recomienda, empezamos a prepararnos para las tan esperadas vacaciones. Por suerte muchos van a la playa y tienen la oportunidad de caminar y contrarrestar los helados, la cerveza, caipirinha, las rabas fritas, el asado, el feijao, la farinha, picadito de carne con quiabo, el camarón con chuchu o pizza. En fin, pasamos las fiestas, volvimos de las vacaciones, después vino la Semana Santa, con chipa y chipaguazú y sopa paraguaya… Pero ahora se acabaron las excusas y llegó el momento de la “Dieta desintoxicante”. Aprovechemos el otoño y empecemos el cambio.
Para liberarse de las toxinas adquiridas, muchas personas realizan dietas extremas. Dietas que sólo permiten líquidos o incluyen alimentos como frutas en todas las comidas. Hace 150 años que hacemos dietas y la obesidad va en aumento. Hoy sabemos que con este tipo de dietas mágicas hay más fracasos que éxitos en el tratamiento de descenso y mantenimiento del peso descendido. Con ellas, lo único que logramos es tener mal humor, desganos, pérdida de masa muscular, deshidratación y aumento del apetito, y luego devuelta los atracones con alimentos muy calóricos, con grasas y dulces, convirtiendo esta situación en un círculo vicioso de nunca acabar.
Para volver a la vida saludable lo ideal es poder ordenar la alimentación, distribuyéndola en 4 comidas (desayuno, almuerzo, merienda y cena) y si es necesario 2 o 3 colaciones (media mañana, media tarde, media noche). Lo ideal también es conocer las porciones que nos corresponden según nuestras necesidades, lo cual no debe implicar la privación o prohibición de ningún tipo de alimento. Estos dos aspectos (orden y cantidad adecuada) constituyen el mejor punto de partida hacia una alimentación equilibrada y sostenible en el tiempo.
La Asociación Americana de Nutricionistas sostiene que un plan de alimentación debe tener en cuenta requerimientos calóricos pero también gustos, hábitos y costumbres de las personas, la comida debe ser sana sin perder el gusto.
Todo esto es bueno complementarlo siempre con actividad física, ya que el lugar donde se queman las grasas en nuestro cuerpo es la masa muscular. Buena calidad de vida = nutrición adecuada + actividad física. ¡Empezá el cambio!